viernes, diciembre 14, 2012

Y de repente...

Lo entiendes todo. Aquello que te ha estado carcomiendo durante semanas, esa astilla que no te dejaba descansar. Y era tan simple, tan básico, tan tonto. Un detalle, una minucia, una tontería. Y lo que estaba, deja de estar, y todo vuelve a fluir. Felizmente.

Oye, pues qué descanso, la verdad. 


martes, noviembre 27, 2012

Cosas que nos unen

Como el destino.

El color del trigo. Las palabras de grandes poetas. Sueños por cumplir, lugares que visitar, emociones que fotografiar. Palabras por decir, promesas por hacer, locuras por cometer y risas por llorar.

Tenemos una serie de incuestionables casualidades, que no lo son, que nos han unido. Y no te suelto, nunca más.

Te quiero tanto, tanto, tanto, tanto... Amiga verde.

Verde que te quiero verde...

jueves, noviembre 22, 2012

Arder en deseos

Señales, señales, y más señales. No paro de recibirlas.

No paro de pensar que tendría que estar haciendo algo, pero no consigo saber el qué. No encuentro la señal adecuada. 

Ando perdida entre la rutina y la felicidad. No sé que espero de mi misma, y lo que esperan los demás me da igual. Sé que tengo que hacer algo. Pero no consigo saber el qué. Y hasta que no sepa el qué, no vendrá el cómo. El universo no puede ayudarme más que a cumplir lo que quiero...


¿Pero qué es lo que quiero?

martes, noviembre 20, 2012

hay días...

... en los que la melancolía tiñe tu vida. Hace poco ya apretaba: hoy, vuelve a hacerlo. Echar de menos es la sensación feliz más triste del mundo.

Sobre todo cuando sonríes al pensar en una persona que está lejos, y echas de menos el sonido de su risa, o su abrazo, o su palmadita en la espalda. Su arranques repentinos de hacer locuras, su mimos, su cariño. Su sangre, su aliento. Sus recuerdos contigo, y las historias que tiene que contarte.

Que corto el amor, y qué largo el olvido. 



lunes, noviembre 19, 2012

Querer.


Y desear. Y ser feliz. 


viernes, noviembre 16, 2012

Esta noche...

... planes fuera de lo común. Y a improvisar, que para algo existimos. Que nada puede salir mal...


martes, noviembre 13, 2012

Martes y 13

Días que, contradictoriamente, me traen enorme suerte (con rima y todo). 

Así que la semana que empezó mal, ya mejora... 



lunes, noviembre 12, 2012

Hay una persona anónima...

...que ve mis actualizaciones. No sé como sentirme. Algo así entre halagada y divertida.

A ti, hola, y gracias. :)


Pd. Aunque sospecho quién puede ser. También es verdad que nunca fui muy buena en adivinanzas.

Cambios

No, si ha sido escribirlo, que el día ha empezado a mejorar. Cosas.

Semanas y semanas

Últimamente me arrastra la sensibilidad. Miro esto, quiero llorar, miro esto otro y quiero llorar aún más. Hay días en los que a pesar de querer desperarte con una sonrisa, todo se tuerce. Es que no controlamos con qué pie nos despertamos cada mañana. 

Sinceramente, me habría quedado en casa comiendo helado y viendo películas que hablan de ñoñerías y sinsentidos. Como cuando recibes esa visita cada mes, y te pasa exactamente lo mismo. 

Pero bueno, quedarse en casa no es una opción cuando tienes una vida más o menos organizada. Sin embargo, ahí sigue. Como una tristeza interior que no sé de dónde sale, pero esto sí quiero que se vaya. Es en este tipo de ocasiones que me siento débil, decaigo y pienso... ¿Todo eso que predicas, todo ese positivismo, todo eso de ver the bright side of life, se va al carajo por esto? ¿Por nada? 

Luego me doy cuenta que no. Que quiero quedarme en casa llorando, para desahogarme. No sé exactamente de qué, porque no soy tanto de pensar como de sentir. Y es lo que siento. Pero luego, levantarme y seguir sonriendo. Que días nublados los tiene todo el mundo.. ¿no?

Feliz semana semanal.

sábado, noviembre 10, 2012

Viure sense tu

Hay días en los que el amor aprieta, la distancia se amplía, sobran las palabras y faltan los abrazos.

El mundo, a veces un pañuelo, a veces todo el universo.

jueves, noviembre 08, 2012

Canciones

Hay momentos, días, instantes... que coinciden con la mejor banda sonora.


domingo, noviembre 04, 2012

November

Siempre lo he dicho. De hecho, juraría tener ya una entrada sobre lo mucho que me gusta el mes de noviembre. Y no es sólo porque cumpla años durante ese mes. Es un mes especial. Llega el otoño, las calles se tiñen de naranja y marrón, y salen a la luz las primeras bufandas. Vientos inesperados, mediodías de calor empanados entre mañanas y noches de mucho frío. Cambio de hora: tenemos menos luz, y hay que racionarla mejor. Pero por esto, se aprecia aún más. 
Hay muchos cumpleaños, un mes de transición. Empiezan las habladurías de cosas que se tendrán que hacer. Mes de preparación para la Navidad, ya que en diciembre no hay tiempo para planear qué se hará al año siguiente.

No sé, me gusta noviembre. Tampoco hace falta dar muchas explicaciones al respecto...

Eso sí, influirá que todos sus días están teñidos de suerte. 



sábado, noviembre 03, 2012

Antes de dormir.

Sábados que parecen domingos. Fuera hace demasiado frío; dentro, demasiado calor. Me aburre la soledad y también la gente, pero más me asusta estar conmigo misma. Hacerse preguntas sin respuesta, y tener respuestas sin preguntas. ¿Absurdo, verdad?

Absurdo, como todo y como nada. Si todo es absurdo, entonces nada lo es, porque nada se sale de una normalidad que no existe. 

En fin. Feliz sábado dominguero, que mañana tocará domingo disfrazado de lunes. 

jueves, noviembre 01, 2012

Ni mis palabras son mías...

... ni mis fotografías me pertenecen.

Las tomo prestadas de donde ya existen, para hacer un mundo más bonito. E intentar hacer a la gente feliz. Porque no hay más que eso. Ser feliz, y hacer feliz a los demás.


miércoles, octubre 31, 2012

Días de hibernación

Esta noche, esta noche es mágica. La línea entre vivos y muertos se difumina, casi desaparece... Para dar paso a la magia, a la magia de dos mundos unidos. Magia, magia y misterio. 
Con un toque americanizado -como casi todo lo que nos rodea-, nos disfrazamos. A veces sí, hoy no. La primera de muchas noches que los niños no saldrán asustados tras verme. Quizá esto de más miedo que nada. Día de reflexión, hoy. Hoy respetaré tradiciones más antiguas, y hablaré con los muertos. Al menos, lo intentaré. En honor a ellos, día de panalletes i castanyes. De brebajes mágicos y recuerdos. Sobre todo de recuerdos, como siempre, a todas horas, en mi vida. 

Hoy decido quedarme en casa, porque ha sido un día largo. Y los días largos merecen descanso, y eso es lo que le vamos a conceder. 

Feliz noche de todos los Santos...


viernes, octubre 26, 2012

Melancolía

Y acentos donde no tocan. Días productivos, donde aprendes, haces feliz y te hacen feliz. Pensar, cansarte y volver a pensar, queriendo no hacerlo. Risas y encuentros fugaces, echando de menos ese beso. Pero llegará. Todo, siempre. Llega, porque no queda más.  Paseos hasta el mar, conversaciones sin tiempo sobre el mismo. Planes de presente inverosímiles con toques de futuro. Pero siempre intuyendo, jamás en voz alta. El eco del silencio. La banda sonora en el momento adecuado. Humor de lluvia, recuerdos mudos en blanco y negro. Echar de menos lo que aún no tienes, y recordar lo que te está por pasar. Olvidarte momentáneamente de lo que ya pasó, pero nunca del todo. No queremos repetir historias, aunque sean irrepetibles. 

Frases acabadas al unísono, por un mismo pensamiento. Es que el pensar es malo en solitario, pero casi divino en compañía. Y recordar, y planear, y reír. Descubrir secretos e ir acercándote paso a paso a la felicidad. 

lunes, octubre 22, 2012

Dos entradas al precio de una

Es mejor amar y haber perdido, que nunca haber amado.

El dolor, el dolor que te hace sentir tan vivo a veces. El echar de menos, que significa querer, pero sobre todo, querer aquello que no se puede. Echar de menos, a veces, incluso antes de que se hayan alejado las personas. Tan cerca, pero ya te echo de menos. Nada más conocerte, empecé a hacerlo. Porque hay personas que sabes que se irán de tu vida, y las quieres ya con añoranza... y otras, que te pilla tan de improvisto su despedida, que ni siquiera te da tiempo a notar la ausencia. Sin embargo, cuando golpea...

Salen sonrisas entre lágrimas.

Mil futuros por delante

Me despierto, pero despertar ya no es lo mismo. Desde hace tiempo, estoy que no estoy. Vacaciones constantes, porque la vida no es más que momentos felices, acumulados. Y la universidad y sus tonterías son una consecuencia momentánea que mi cerebro no registra. 

Tengo invadiendo mi cuerpo un pequeño fuego que no me deja, ni de día, ni de noche. Hay días, como hoy, que brilla con un poquito menos intensidad, pero es fácil reavivarlo: sólo tengo que quemar más cosas innecesarias, y el calor vuelve a arroparme. 

A veces, tengo miedo de perderlo. Perder este fuego, que me hace feliz, y que no sé de dónde ha salido, pero en definitiva, sé dónde quiero que se quede. Pero nunca hay que tener miedo, ¿verdad? Porque aquello que más temes acaba aconteciendo...

¿De dónde sale esta felicidad, que me invade, que me llena... que no hace más que dibujar sonrisas imborrables en mi cara?

jueves, junio 28, 2012

El destino volverá a unirnos... y si no, lo haremos nosotras


Empecé a escribir este blog en un momento de cambio en mi vida. Empezaba la Universidad. Con mayúscula. Esa que te venden como la mejor etapa de tu vida. Esa que te hace descubrir quién eres, de dónde vienes, y hacia dónde vas. Mejores amigos, mejores viajes, mejores sentimientos, mejores todo. 

Justo al empezar, dudé de todo. Tenía tantas ganas... Y ahí estaba yo, temblando, mirando ese edificio donde iba a prácticamente vivir los próximos cuatro años.. y yo sin saberlo. Tenía tantas ganas. Tengo que admitir que el primero curso no fue para nada como me esperaba. ¿Dónde estaban esas fiestas inolvidables, esos amigos increíbles, esas risas despreocupadas? Yo sólo quería volver a casa, y encontrarme con mis amigos de verdad, y disfrutar con ellos. No tenía más unión que las clases, y alguna que otra risa, y un montón de gente perdida a mi alrededor. Y cuando digo perdida, lo digo por algo, porque cómo han cambiado las cosas desde entonces...

Y cambiaron, para bien, y para inmejorable. Miro ahora, y creo que el estereotipo de la "época universitaria" que te venden es una trola como una casa. Por decirlo de forma basta, y real. Es muy americano eso de las fraternidades, de las "mejores" amigas, de las fiestas hasta la inconsciencia, y de clases donde los alumnos hacen callar a los profesores. 

Lo que yo me he encontrado es un grupo de gente, un grupo de gente que si los dejaras en una sala, oscura,  fría, sin saber donde está la salida, brillarían con tanta fuerza que iluminarían esa habitación, ya no sentirías frío, y encontrarían la salida, sin dejar a nadie atrás. 

Esa es la clase de gente que me he encontrado. Gente especial, con una luz que no la tienen muchos. Gente variopinta, graciosa, seria, cariñosa, menos cariñosa... Personas que te alegran sólo pensar en ellas, personas que te han hecho encontrarte a ti mismo. Amigos. 

Y son ellos los que ahora, en momentos decisivos de mi vida, en los momentos en los que ando perdida, en las que no sé que camino escoger, me ayudan... no me guían, porque cada uno tiene su camino, pero están a mi lado, y me ayudan a encontrar esa luz que tenemos que a veces parpadea. Y son ellos los que hacen que la vida universitaria valga la pena, nada más. 

Miro nuestra historia juntos, y pienso en lo que hemos vivido. Quizás desde fuera no parezca nada -pero desde dentro, lo ha significado todo. Estamos en el principio del fin de esta etapa. El último año. Un año muy diferente. Un año especial. Pero no dudo que si el camino nos ha traído hasta aquí, haga que nos perdamos ahora. Miro, y veo que aún queda mucha historia por contar...


a todos aquellos que se den aludidos, aunque como siempre, no lo vayan a leer. A los que saben que les considero especiales. A ellas. A esas personas que saben que, estén dónde estén, tienen una amiga. 


viernes, mayo 18, 2012

Mi límite es el cielo

¿Quién somos para decir qué es bueno, y qué es malo? ¿Qué es justo, qué es injusto? Las cosas nos vienen dadas, y tenemos que afrontarlas, como sabemos. Como creemos que se solucionarán. Y así, pasito a pasito, conseguiremos llegar a nuestro destino... sea cual sea.

viernes, mayo 04, 2012

Final feliz, sin perdiz.

Fánatica de Disney donde las haya. Me encanta, me enamora, me apasiona, me divierte, me hace reir, me enseña, me hace llorar.. En fin, que disfruto como la que más viendo estos dibujos animados que tienen tanta vida y tanto que mostrar. 

Me molesta cuando intentan degradar estos dibujos, con mensajes subliminales sobre sexo, imágenes prohibidas, o mensajes erróneos. No sé si es cierto o no, pero conozco a toda una serie de personas que han crecido con estas películas, y que no tienen lesiones cerebrales ni traumas reprimidos... Al menos no por esta causa. Pero quisiera centrarme en este movimiento tan singular -casi feminista- que critica la imagen de la princesa en estos dibujos.

Está de moda defender que el papel de las princesas es pasivo, es machista, degrada a la mujer. ¿Por qué la mujer tiene que esperar encerrada en una torre a que un caballero venga a buscarla? ¿Por qué tiene ser una preciosa joven en apuros que necesita salvarse?

No sé ni por donde empezar. Pobre Disney. Qué culpa tendrá él de que vivamos en una sociedad que dejó el matriarcado atrás, y se instauró un machismo que tenemos, en mayor o menor grado, interiorizado todos. Incluso la más feminista de todas. 

Todas las mujeres que conozco se han lamentando en algún momento por no tener novio. Igual que todos los chicos que conozco, han deseado tener novia. No sé donde interviene el factor pasivo de princesa en el metabolismo humano, la verdad. Sinceramente, no creo que estos dibujos sean criticables, no en la medida en la que lo están siendo, y no sin criticar, con ellos, una estructura social en la que el hombre se sitúa en muchos aspectos por encima de la mujer. 

Quiero decir con esto... Amo la Sirenita por encima de muchas personas reales. La historia de una chica de 16 años que se escapa de su padre, y da su voz (que mucha gente interpreta, probablmente con cierta veracidad, su capacidad de pensamiento y opinión, y de tener voz propia) a cambio de conseguir a su hombre. 

¿Exactamente en que se diferencia eso en luchar por sus sueños? Esta chica, pobre, enamorada, deja una vida llena de comodidades para cambiar una vida que ella considera mejor. Por lo cual, realiza unos sacrificios que más tarde, le son devueltos. No sólo recupera su voz, si no que se queda con el príncipe y vive una vida feliz en este nuevo mundo. 

Vayamos incluso más atrás, y centrémonos en La Bella Durmiente. Eres tú, el príncipe azul, que yo soñé... Oye, cuantas de nosotras habremos soñado con este príncipe azul... Y esto viene de una cultura religiosa mucho anterior a Disney. Este pobre hombre lo único que hace es llevar cuentos tradicionales a dibujos animados. Y perdonad, pero en la Bella Durmiente, poniéndonos al caso, si no fuera por las hadas madrinas, que son mujeres también, ni Aurora, ni su príncipe, llegarían a la mitad de la película. 

Que sé yo. Pienso que quizás se le da una importancia que no tiene. No por grabar películas sobre nazis, se vuelve uno un mini Hitler en potencia. Digo yo que la clave estará en enseñar que una cosa es un dibujo animado, y otra la realidad. O mejor aún, intentar cambiar esa realidad que, entre nosotros, no difiere tanto de los cuentos.


Mientras, yo seguiré. Libre, independiente, capaz... pero besando sapos, a ver si encuentro a mi príncipe. 

 

lunes, abril 30, 2012

Pulseras y collares

Cuando alguien te mira, miles de pensamientos atraviesan su mente en un instante. Un instante del cual ni siquiera es consciente. Apenas le da tiempo a manifestar este centenar de recuerdos, asociaciones, gustos, preferencias, cultura, enseñanzas y novedades como un acto instintivo y radical: el momento de la primera impresión, de catalogar a alguien. 

Prejuicios. Tan divertidos, variados y curiosos. Sinceramente, y no os voy a engañar, me encantan. Aprendes tanto de una persona, sabiendo qué opina al ver a otras. Puedes saber cómo son sus padres, su entorno, sus gustos. Cómo ha crecido y qué le han enseñado. A qué le da más o menos preferencia. Qué cree importante. 

No quiero que se me malinterprete cuando digo que soy amante de los prejuicios. Lo soy desde un punto de vista puramente analista y sociológico, como un entretenimiento como podría ser ver pasarelas, sólo que en este caso, los modelos son abtracciones en ideas. La cuestión es que me gustan, pero no me dejo guiar por ellos. Así como es innegable nuestra disposición a leer de forma subjetiva a las personas desde el momento en que la vemos, tenemos que estar dispuestos, de la misma forma, a romper con esa imagen. A abrirnos de mente, aceptar que cada personas es un mundo, y que las apariencias engañan, siempre. 

Yo, mis pulseras, mis collares y mis colores chillones. Mi caos en el bolso, mi mochila verde, mi cámara de fotos. Mis anillos, mis piercings, mis rulos libres al viento. Uñas de colores despintados, sonrisa rápida y toda la mejor onda. Puedo sacar de debajo de mi brazo tanto un libro, como una libreta, como un termo. A veces fumo, a veces bebo, a veces río. Rectifico, siempre río. Sólo que a veces de alegría, y otras.. bueno, quizás un poco menos de alegría. Pura contradicción, veo las cosas desde todos los puntos de vista posible. Al menos, lo intento. Es básicamente lo único que se me quedó de las ciencias: la relatividad de Einstein. Como he dicho, las apariencias engañan, y la luna tiene un lado oculto. 

Pero sobre todo, mis pulseras. Mis pulseras, mis collares y yo. O mejor dicho, esas pulseras, eso collares, que forman ese yo. Parte de mi personalidad. Pulseras que cuando las ven, piensan miles de cosas. Dejé de interesarme: cada uno me verá como quiera, pocos como realmente soy. Y la verdad, no importa. No se trata de agradar a todos, ni siquiera de agradar a pocos. El gustarte a ti misma, hará que a otros les gustes. 
De brillar, de ser luz. Tu propia luz.Y que brille lo máximo posible, de la forma más positiva y pura, para poder alcanzar a mucha gente. 

Y ya, tirando hacia delante. Que aún quedan más historias que contar en pulseras regaladas. 






miércoles, abril 25, 2012

El mundo al revés.

Dicen. Siempre dicen, y  nadie en realidad para a escuchar lo que dice. En fin. Dicen: regalad abrazos y besos, que son gratis. GRATIS. 

Esta palabra. Esta palabra que será la perdición del mundo, por muy bonita que suene. 

¿Qué asociaciamos con gratis? ¿O mejor dicho, qué no asociaciamos con gratis?

Algo "no gratis" vendría a ser algo que cuesta, algo con un precio. Pero aquí entraríamos en un bucle sin fin, en el que pregunto.. ¿Costar qué? Y ¿qué precio?

En un mundo donde no existe otra dimensión que la material, y la ley de vida es compra, compra y vuelve a comprar.. Obviamente, este coste se convierte, automáticamente, en un precio en metálico por una cantidad [in]definida de dinero. Así que un abrazo es, igual que un beso, gratis. Porque obviamente (o no tan obviamente) nadie te cobra ni un duro por un beso y un abrazo. 

Y sin embargo. Sin embargo. (Definitivamente, cuánto me gusta esta conjunción).

Das un abrazo. Un beso. Lo que cuesta. Cuesta acordarse, cuesta apreciarlo, cuesta pensarlo, cuesta querer hacerlo. Pero sobre todo, cuesta hacerlo. Gente que predica que es gratis, y a pesar de ello, es incapaz de dar más que besos de compromiso. 

Y lo que ganas. Otro verbo de la relación que tenemos con el consumismo. Si no gano, no ha servido de nada. No sólo gana el que recibe el beso. Ganas. Ganas alegría, ganas amor, ganas ilusión. Ganas la certeza de haber hecho feliz a alguien. Ganas felicidad. 

Precios al por mayor. Así que regala, regala besos. Que es verdad que tienen coste, pero no afectarán a tu bolsillo. Puedes quedarte tranquilo. Disfruta. Disfruta de lo que el mundo material no puede ofrecerte.


Los besos y abrazos son todo menos gratis. De hecho, a veces, cuestan tan caros...









martes, abril 24, 2012

[sin argumento]

Tengo ganas de escribir. Pero parece ser que ni las teclas del ordenador, ni mi viejo amigo el bolígrafo, conducen esas ganas a algo más concreto.

Será que como no sé ni lo que pienso, se me ha olvidado cómo escribir.

Hoy es un día soleado. Estoy sentada delante de mi ventana, mirando la calle Numancia, como casi cada día. Desde hace ya bastante. Miro, calle poco transitada, y casi nada ha cambiado. Cambios menores: coches diferentes, personas diferentes. Misma observadora, en la misma mesa, de la misma calle.

No tengo nada en contra de la monotonía. Bueno, no. Mentira. No tengo nada en contra de la rutina. Tengo bastantes cosas en contra de la monotonía. Cuando pienso en esta palabra [mo.nó.to.no... incluso suena aburrida] de repente, el mundo se vuelve gris, a cámara lenta, insulsa, sin sonido, sin olor, sin vida. Algo autómatico e inconsciente. Sin ganas. Me viene a la mente, como sobrepuesta a mi calle, imágenes inventadas del libro de Welles, 1984.

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Es curioso el curso cíclico de todo en la vida. Releo borradores escritos en tiempos olvidados, y veo que me siento exactamente igual. Como si hubiera llegado otra vez al punto de inicio. Y lo que un día dejé, lo retomo hoy, en otro día soleado, observando esta misma calle, aunque con una actitud un poco diferente.

El placer de ver brotar las palabras. Tanta magia. Siendo magia la palabra clave. Con qué poca gracia vivimos la vida...

Estoy aquí sentada y pienso. Pienso, pienso y olvido todo lo que he pensado para volver a pensar. Miro, observo escribo, y borro para darle la vuelta a lo escrito. Es tan contradictorio y sinsentido lo que pienso. Y lo que siento, y sin embargo, no puedo evitarlo.

Hay días, momentos, segundos, en el que todo te abruma. Una sensación sobrecogedora. Te descoloca, te desoriente. Ya no sabes ni quién eres, ni qué haces, ni hacia donde vas. Y no paras de hacerte preguntas. Preguntas que no tienen respuesta, porque, como escuché anoche, estás haciendo las preguntas equivocadas. Lo que te deje aún más desamparado, con la eterna duda de qué es lo que tienes que preguntar para recibir una esa respuesta que encaje exactamente en este momento de tu vida.


Y es todo mucho más simple, y más complicado a la vez. Porque tanto la pregunta, como la respuesta... están aquí. Muy dentro de ti. Y lo sabes.

Lo sabes pero.. ¿te atreves?

lunes, abril 23, 2012

Todo es tan..

INTENSO.

¿Qué está pasando? ¿De dónde sale toda esta energía?

Tú. Sí, tú. Despierta. ¿No lo ves? Ya es de día..


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St. Jordi. Curioso, intenso. Gracioso, incluso. Un día envuelto en letras. Libros, autores, ilusiones, sueños e historias. Millones de historias, contadas, sin contar, por contar... o que quedaran siempre ocultas en las calles grises de Barcelona (¿he dicho grises? Vaya, qué error. No creo que las calles de Barcelona sean grises...)

Primer capítulo. Y vuelve a mí. Toda esa magia, toda esa intensidad. El eco de ese grito intenso que sale de mi interior, que guía mi mano a la hora de escribir. Si mi cerebro frenara un poco, para darle tiempo a la realidad, de adaptarse a la ficción.

Nos queda tanto por aprender aún. Y no hacemos más que ir recibiendo llaves que abren pequeñas puerta -o quizás más bien ventanas, que van dejando entrar, lentamente, luz en tu interior. Y a veces (como ahora) es tan intensa la luz, tan intensa, que no sabes filtrarla, no sabes afrontarla, no sabes mirarla. Y tienes que ponerte gafas de sol, y incluso rebotar esa luz, para poder ir adaptando tus ojos.

Recurro a las palabras, para ver si una vez escritas, consigo entenderlas, porque en mi mente no son más que un huracán de ideas y sentimientos inconexos. Quizás, sin que me de cuenta, consiga escribir algo que cuando lo relea, signifique algo más que palabras vacías. Al menos, para mí.

Creo que sólo yo estoy entendiendo el sentido de esta entrada, y ni siquiera estoy segura de entenderlo.



Normalmente -no es el caso de la princesa que rescató St.Jordi, la verdad- el príncipe salva a una princesa capturada. Capturada. Siempre me he preguntado hasta qué punto es simbólica esa captura. Después de estar bajo un hechizo, bajo un encantamiento.. atrapada en una torre, exiliada, prisionera.. la cuestión, es que el principe la libera de unas ataduras. La deja libre (o la captura él, dependiendo de la historia, y cómo quieras verla).

Yo creo que le concede la libertad, pero por miedo... puro miedo, ella decide quedarse con él. Al fin y al cabo, está agradecida, el principe es guapo, la quiere, tiene un castillo, un reino, y la trata bien. Así que teniendo la libertad al alcance de su mano, decide quedarse.

Después de una vida a oscuras... ¿Alguien le ha explicado qué es la luz?




jueves, abril 19, 2012

¿Alguna vez...

... te has dado cuenta de lo mucho que se parecen el reirse y el llorar?


jueves, abril 12, 2012

Diferentes realidades.

[...]
Y cuando regresaron los demás se sintió tan fuera de lugar que en el viaje de vuelta desertó al llegar a las Islas Solitarias y se marchó a vivir a Calormen, donde contó historias fantásticas sobre sus aventuras en el Fin del Mundo, hasta que al final llegó a creérselas él mismo. De modo que uno podría decir que vivió feliz desde entonces, [...]

Capítulo 14: El Principio del Fin del Mundo.
La Travesía del Viajero del Alba; Las Crónicas de Narnia.



Provoca sentimientos tan contradictorios este escrito. Gente que diga: es de cobardes vivir entre mentiras. Hay que afrontar la realidad, aunque no sea perfecta. Otras que contraatacarán: ¿para qué? Si no sirve de nada, y no te hará más feliz ¿para qué romper la ilusión? ¿Acaso una vida construida sobre mentiras, es una vida falsa?

¿Qué es falso? ¿Y qué es realidad?

Todos hemos tenido al típico pesado de clase. Ese que deja de ser gracioso para ser molesto. Interrumpe, dice tonterías, se hace el gracioso.. sin ese toque de bonachón que le salvaría de represalias. Así que te quedas mirándole, preguntandote por qué se comporta como lo hace. Y no puedes evitar pensarlo, y lo dices: Qué chico más tonto...
"No es tan tonto, tía. En realidad es un chicos super inteligente. Lo que pasa es que hace un poco el idiota".


"Tonto es el que hace tonterías", dice Forrest Gump. Una persona inteligente, que actúa siempre como un tonto... ¿Acaso no se convierte en un tonto? ¿De qué sirve ser consciente de tener esa inteligencia, si no la aplicas? O mejor, rectifico. Claro que sirve. Sirve para tener la elección. Sirve para poder decir: Yo soy listo, pero elijo ser tonto. Pero una vez eliges ser tonto (aunque siempre haya vuelta atrás) esa se convierte en tu realidad.

Podemos decir, pues, que uno elige su propia realidad. Actúa como lo que quieres ser, y lo serás. Eres lo que haces. Y si eliges ser infeliz, es una opción propia. La felicidad está al alcance de tu mano, de la de todos. Independientemente de factores externos. Así que atrévete. Prueba, quién sabe. Quizás te sorprendas.


Olvida tus miedos, sobre todo al miedo de ser feliz. Sé y haz lo que quieres, y piensa que la felicidad, no es un sueño remoto imposible de conseguir. Ni siquiera requiere un esfuerzo.

Es una elección. Sé feliz. Sin más. Y no hará falta nada más que eso.


Es cosa tuya.





miércoles, abril 11, 2012

Hay peores cárceles que las palabras.

Me suele pasar a menudo, que al hablar de un tema -cualquiera- pasa a ser recurrente durante un pequeño período de tiempo. Algunos pensarán en la percepción selectiva, pero va más allá. Pareciera que el universo conspirara para decirme algo, y no parara de enviarme la misma información, una y otra vez.

Desde hace el tiempo suficiente me ronda por la cabeza una.. alarma, y hoy ha salido a la luz, no una vez, si no dos. Y ya no quiero seguir ignorando las señales, y quiero escribir una entrada muy metalingüística.

Soy fan de las pasiones. Observa a una persona hacer aquello que le apasiona, y le conocerás realmente. Es fascinante, ver la energía que transmite alguien que actúa con la fuerza del fuego. Fuego. Será que siendo signo de este elemento, me atrae tanto.

Existe la típica pregunta -de esas absurdas, que no tienen ni fundamento ni finalidad- que reza: ¿Con cuál de los sentidos no podrías vivir? Vista desde fuera, es una pregunta complicada. Una de cinco. Cinco necesidades, cinco funciones. ¿De qué dedo prescindirías?

Nunca he tenido duda sobre esta pregunta. Superaría perder cualquiera de los sentidos... menos la vista. No creo que pudiera seguir adelante si dejara de ver. Me he preguntado si realmente soy una persona tan superficial. No negaremos que la vista se asocia con belleza y ésta, con lo malo. Belleza, frívolo, apariencia, engaño. Inconscientemente -o no tanto-, existe esta asociación. Es por ese motivo que me pregunto si soy superficial al elegir el sentido que más nos engaña.

Y sin embargo.

Retomando las pasiones (y aquí es donde quería llegar, perdón por la tardanza), quisiera señalar mis dos mayores pasiones -dejando a un lado mi amor por las personas y las telarañas que se tejen entre sí, remolino de sentimientos contradictorios y fascinantes. Decía, mis dos mayores pasiones son mi cámara y las palabras. O mejor dicho, la imagen que captura el aparato, y las palabras escritas con tinta.

Así que asociemos ideas. Me gustan las pasiones, especialmente las mías. Observar el ángulo perfecto de un momento adecuado. Observar. Y adentrarme de lleno en las aventuras que las palabras tienen para contar. Palabras. Y queriendo o sin querer, estas palabras deben ser leídas para que cobren vida.

Yo misma llego a la conclusión que no tienen nada que ver con la superficialidad el hecho de no poder prescindir de la vista. ¿Cómo hacerlo, sin prescindir de mis dos pasiones? Y sin pasión, podría perfectamente no haber vida.

[...]

Quisiera, antes de terminar, subrayar algunos aspectos. Entre estos dos hobbies, hay uno al que le tengo más cariño.

Las palabras se las lleva el viento, y a pesar de eso, no sé que haría sin ellas. Ese sentimiento tantas veces descrito por personas más apasionadas y con más dominio de la pluma -para ser más poéticos. El sonido de una hoja llena de tinta, parecido a un susurro que lleno de vida, te pide que la hagas suya. El olor a papel. Sin más, sin necesidad de ser decorado. El simple olor a papel, a libro. El tacto rugoso, casi dañino, que clama delicadeza. El sabor de boca que deja una obra maestra, o simplemente, un libro que ha sido maestro.

Y la visión. La visión sin la cual nada de esto es posible. La magia más espectacular, creadora de vida. La que convierte las palabras en acciones.

Compañera desde siempre, y para siempre. Palabras. Hirientes, amigas, amorosas, odiosas. Superficiales, profundas. Siempre escritas. A fuego vivo.

Y de la misma forma en las que ellas me dejan forjarlas a mi gusto, usarlas, manipularlas, embellecerlas... yo me dejo caer en sus redes. Me dejo atrapar por el poder que ejercen sobre mí, sobre todos.


El poder de las palabras. Palabras directas, o ignoradas. Perdidas para siempre entre líneas.









Fue, y fue perfecto.

Es curioso lo que aprende uno, cuando empieza a escuchar[se]. Al fin y al cabo, las respuestas están en ti, aunque se reflejen a tu alrededor.

Gracias.

lunes, marzo 26, 2012

Lecciones de vida

Sobran libros de texto y faltan cuentos infantiles.

El principito, Las Crónicas de Narnia, Peter Pan, Pippi Calzaslargas, Harry Potter, El Valiente Desperaux,...

Gracias. Gracias a no hacerme perder la ilusión en las pequeñas cosas. A ver las cosas con perspectiva. A creer en valores como la honestidad, la bondad y la nobleza. A hacerme luchar por mis sueños, y creer en imposibles. A enseñarme lecciones de vida. Que a pesar de que las cosas se puedan poner feas, si se afrontan con la conciencia tranquila, siempre hay luz al final del túnel. Que hay que actuar de acuerdo con lo que dices y piensas, y que mentir no te lleva a ningún lado.
Que hay que intentar ser bueno, y asombrarte de todo, como cuando eres niño.

Gracias por darme la magia para afrontar la vida con mucho más optimismo.


domingo, marzo 25, 2012

Puntos de vista

-¿Sabes? La gente es fácil de identificar. Se puede ver cuando estás a punto de hacer una foto.

-¿..?

-Sí, mira. Cuando hay un grupo de gente, y gritas "¡Foto!" acontece un fénomeno digno de observar. Está la clase de persona que (siendo normalmente mujer) se pone como centro. De lado, mostrando su lado más sensual, sonríe, y no deja de sonreir hasta que no es hecho la foto. A su lado, está una chica prácticamente igual, con la diferencia que esta en vez de mirar a la cámara, mira a su amiga. Intentando estar más sexy, más llamativa, sonreír más y estar a su altura y tener su seguridad (ignorando que la otra está acojonada hasta la médula). Luego hay otra chica, que normalmente está con estas dos, pero perfectamente podría estar con cualquier otra persona. Totalmente veleta, las circunstancias la han llevado a estar en ese lugar, en ese momento.

Tenemos en la fotografía también al guaperas, que mira desafiante a la cámara, como si estuviera allí por obligación, y sin embargo, nunca permitiría no salir en la fotografía. A su lado, el personaje cómico, tanto en femenino como en masculino. Aquella que irradia alegría, que no le importa cómo salir en la foto mientras salga, y que normalmente está haciendo muecas por sí sola o haciendosela a los demás. Gracioso, despreocupado, alegre... y a pesar de que no le importe lo que piensen los demás, con una sensibilidad exagerada ante el desprecio o la burla de aquellos que considera amigos.

No falta la persona que quiere que le insistan para salir en la foto. Aquella que tiene ganas de salir, pero no lo cree necesario -ya sea por timidez e inseguridad como por cinismo puro y duro. En ambos casos, sólo es una fachada, porque en el fondo, todos los que están ahí quieren salir en la foto. Así que con un poco de insistencia, se les convence, y salen con los brazos cruzados y sin sonreir (exteriormente).
Está también el que no sale. Este es uno de los más curiosos... Porque son varias las causas que pueden impedir que alguien salga en la foto. Una de ellas es la del colgado, que no está presente porque se ha olvidado o le daba palo salir de la cama. Pero puede ser el que "tenía otras cosas que hacer" (y se puede leer esto tanto de forma pedante como no). Es decir, puede que tuviera cosas que hacer como ir a salvar a los animales o hacer un curso sobre su yo interior.. o el que tenía que irse a dormir temprano porque mañana estudiaba y no puede gastar tiempo.

Creo que así genéricos faltarían dos: la persona (de estas suele haber varias) que simplemente sale en la foto, como integrante de un grupo, feliz de estar allí, pero sin ningún tipo de trascendencia. Podría estar allí como no estar. Está contenta de formar parte de un grupo de amigos, y que quede un lindo recuerdo de un buen momento.
Y por último, (que es la que menos me gusta, personalmente) aquella que... Déjame explicartelo poniendote en situación. Es una persona que sabe que está allí, pero que en realidad, no la quiere nadie. No que no quieran que esté allí, simplemente, que a la gente le es indiferente. Nadie la echaría de menos. Es aquella que, mientras la gente se pelea por salir en primer plano, no se atreve a alzar la voz y decir: "yo también quiero salir", y por eso se contenta con un rincón al fondo de la imagen, rezando para que el de delante no se levante o no se mueva para poder taparlo. Y precisamente esa falta de voz hace que nadie la necesite en el grupo. En el fondo, es una lástima.

¡Ah! Casi se me olvida. Esta me gusta incluso menos. Es aquella persona que sólo quiera salir en la foto para demostrar que estaba allí, que tiene amigos, que es guay. Esta persona será probablemente la que más divulgue la foto, para que nadie sepa lo solitaria que en realidad es.
Lo curiosos es, que salgan o no en la foto, tengan las razones que tengan.. Todo el mundo es feliz a la hora de salir en la foto. Como si la captura de ese momento, el eternizar ese segundo, significara que estas sonrisas quedaran grabadas en la vida, y que todos los problemas reales no exisitieran mientras esa fotografía muestre su felicidad.

Esto no es ciencia exacta, obviamente. Te estoy hablando de términos generales. Si el grupo de amigos es bueno, esto cambiará. ¿En qué sentido? Pues en las relaciones entre sí. Un grupo real de amigos, cambiarán las personalidades de las personas, pero la relación entre ellas será igual, y la necesidad y amor entre ellos será equilibrado...


-Entiendo... Y ahora dime. ¿Tú? ¿En qué categoría estarías tú?


-No has entendido nada, ¿verdad? ¿Acaso no es obvio?


Yo soy la que observa detrás de la cámara.

Simplicidad ante todo.

Todo sería mucho más simple si la gente fuera sincera consigo misma, y se respetara verdaderamente la opinión de otros, sin pisotearles ni juzgarles ni discriminarles.. Y si uno no se tomara las cosas como un ataque personal y se intentara ver no sólo el lado positivo de las cosas, si no la parte buena y humana de nuestros congéneres.

Arrebato de impotencia ante el futuro que nos espera.





martes, marzo 20, 2012

La otra cara de la luna

20 años, 3 meses, 26 días.

Hola. [...] Sí, soy georgiana. Nací y crecí en Barcelona, pero no tengo el pasaporte aún. Aún.

Puro trámite. Papeles que cierran y abren fronteras, disminuyen costes, amplían horizontes. Por un papel.

¿De dónde soy? Sangre georgiana, cultura catalana, filosofía latinamericana e historia europea. Entre otras cualidades. ¿Quién tiene derecho a decirme de dónde soy? Lo decido yo. Yo, y por lo visto, un papel. Un papel, que de un día para otro... cambia.

Defienden nacionalismos, y sin embargo, me hacen renunciar al mío. Deja de ser una cosa, para ser otra. ¿A qué precio? Gente habrá que no lo haría. A mí, no me importa. No me importa porque no dejo de ser nada porque lo diga un papel. Nací en Barcelona, y sigo hablando el idioma de mi pueblo. Corre sangre georgiana por mis venas, y estoy orgullosa de mi cultura. Amante de Barcelona como las haya, sé de dónde vengo.. para saber a dónde voy. Y no olvidarlo nunca, para poder conocerme.

Parece confuso, pero no lo es. Mañana dejo de ser georgiana para ser española. Técnicamente. Mañana seguirá corriendo la misma sangre por mis mismas venas, y seguiré habiendo nacido en Barcelona. Así que seguiré siendo una georgiana barcelonesa, o una barcelonesa georgiana. Tal y como prefiera la gente.

Mientras tanto, yo sigo informando que soy ciudadana del mundo. De esta forma, no cierro fronteras a un mundo lleno de personas maravillosas por conocer.



lunes, marzo 19, 2012

Orgullo y camino por delante.

Generación sin rumbo. No tenemos futuro, y el pasado queda ya lejos. Nos miran, y nos juzgan con la mirada, viendo que no sabemos cuidar del mundo maltratado que nos dejan. Que no sabemos encontrarnos, en una sociedad que lentamente se pierde.

Sin embargo...

Somos una generación que a pesar de los contratiempos, seguimos adelante. Inovarse o morir, esa es nuestra ley. Hay que buscar originalidad en un mundo ya sin ideas. Iniciativa, emprendimiento, promesas [por cumplir]. Tiran la toalla con nosotros, y sin embargo, entre nosotros mantenemos la esperanza. Sabemos que podemos, porque lo queremos. Somos una generación que, como muchas otras de forma diversas, vive con el miedo a sus espaldas. Un miedo a un futuro, ya no incierto, si no casi inexistente. Y a pesar de esto, aquí estamos. Seguimos adelante. Entre risas, alegría y despreocupación, pequeños logros. Un triunfo sobre la sociedad.

Para variar, miro a mi alrededor, y veo a mis compañeros. Colegas. Amigos. Y estoy orgullosa. Orgullosa por todo su potencial. Orgullosa de todo aquello que podemos conseguir si nos proponemos. Orgullosa, hoy sobre todo, de la pequeña intervención de un amigo en el curso de la historia.

Poca gente lo sabrá (al menos, no la suficiente). Puede parece un acontecimiento insignificante, que afecta un espacio pequeño. Pero ¡eh! Pasito a pasito. Las apariencias engañan. Conseguir cumplir un objetivo, tiene mérito. Ser el primero en conseguir algo, tiene mérito. Participar en un proyecto, que aunque modesto, quedará para siempre, tiene mérito.

Producir la primera serie andorrana entre un grupo de jóvenes, es una demostración que, quizás, nuestra generación esté empezando a encontrar el camino.


Una pequeña muestro de orgullo.. aunque quede para siempre oculto en este blog. Felicidades.




martes, marzo 13, 2012

Martesytrece.

"Esque hasta en eso eres diferente, ¿no lo ves? ¡La lluvia te da energía positiva!"

Pues que llueva, que llueva ya.. que falta me hace esa energía...

¿Dónde estás?

Excepción.

Ahora mismo, y después de un comentario.. Daría lo que fuera por estar sentada en una mesa de un ruidoso local.. Con -supuesta- buena música, ya que es imposible oír nada entre el bullicio y los televisores, siempre con algún deporte... Con una jarra de cerveza etílica de 3 litros, cuatro copas, y muchos brindis por delante..

Con la mejor compañía. En el mejor lugar para emborracharse y hacer amigos de Buenos Aires.

PASEN, PASEN Y BEBAN.. Esta noche toca pasarselo bien...

Daiu, Martina, Jess.. aunque no llegéis a leerlo nunca. Daría lo-que-fue-ra. Por un Álamo. Esta noche, con vosotras.


Publicación, como excepción, de un deseo tan concreto...

martes, febrero 21, 2012

Change.

Es curiosos el paso del tiempo.

Miro atrás, y no veo más que una sucesión de contradicciones. Hoy sonríes, mañana lloras. Pero si observas, si observas fijamente, ves una pauta en tu comportamiento.

Me acuerdo, que durante años, cuando llegaba la época navideña, hacía una de mis queridas listas. Esas a las que le he ido tomando cariño a lo largo de mi vida. Esta lista en concreto era de todas aquellas personas a las que consideraba amigas. O, más infantilmente, todas aquellas personas en las que pensaba cuando quería hacer regalos -regalos que nunca llegué a dar, teniendo en cuenta mi edad y economía. Y cada año, incluso siendo tan pequeña, me asombraba cómo había variado mi lista en comparación a la anterior. No lo entendía. Cada vez que la hacía, estaba convencida que las personas cuyo nombre escribía, quedaban atrapadas en la hoja de papel, y se hacían prisioneras de mis sentimientos. Qué inocente era..

Sin embargo (cómo adoro estas palabras... la mejor introducción a la contradicción de un pensamiento), no iba tan desencaminada. Siempre estaban aquellos que hacían caso de mis sentimientos, y un hilo invisible les ataba a esa lista.. Durante muchos años, estuvieron ahí. Y mucho siguen.

Dejé de hacer esa lista. No me preguntó el por qué, porque no sabría encontrar una respuesta. Pero cada vez que se acercan las fechas navideñas, retumba el eco de esa lista, y me pongo a pensar en todas aquellas personas importantes en mi vida. Definitivamente, no iba mal encaminada. Era demasiado pequeña para entender que las relaciones cambian, evolucionan, crecen.. y en muchas ocasiones, mueren. Queriendo o sin querer, pero el paso del tiempo no perdona a los débiles. Pequeña para entender, que se necesita más que unos peluches, una pelota o una barbie para establecer una relación.. y que por eso cambiaba la gente de mi lista.

Ahora, soy lo suficientemente mayor para entender que esa lista, la hagas a la edad que la hagas, seguirá variando, aunque no al mismo nivel. Porque ahora elegiré con mucho más cuidado la gente de esa lista.. ya que ahora sé con mayor exactitud la sutil diferencia entre el amor condicional y el incondicional.. siendo éste último, la amistad verdadera -según una de las miles de mis teorías- y sabría a quien querría en la lista, y quién no. Gracias a este matiz, puedo decir que la lista tiene cada vez más adeptos.. y que los veteranos siguen en su puesto, sin abandonar su posición en ningún momento.



Al final, te das cuenta -recordando y reviviendo esta pequeña costumbre- que la que más cambia de la lista, eres tú.



amG

martes, febrero 07, 2012

a pesar de eso..

He cambiado de entrada, porque a parte de que la anterior se merecía independencia, no se pueden mezclar dos sentimientos tan contradictorios.

Justo estoy hablando de esto con un amigo, que como muchas personas, me ha conseguido sacar una sonrisa estos días.

No soy una chica con tendencias depresivas. No me gusta, no estoy de acuerdo, y no creo que haya ni la mitad de razones para estar triste que las que hay para ser feliz. Pero me he permitido un pequeño... "duelo", por llamarlo de alguna forma, que de hecho, termina hoy, junto a mi jet lag. Y pasa todo a aquella cajita que uno lleva siempre encima, y cada vez que quiera, o que lo necesite, puedo abrirla y volver a recordarlo todo.

Además, tengo una ventaja con la cual mi pequeño corazón dolorido no pensaba. Y esque no hay mejor distracción que los amigos para recordarte que uno tiene que ser feliz, aunque sólo sea por que existen ellos y has tenido la enorme suerte de haber coincidido con ellos en esta vida.

Pensaba que al volver, necesitaría todas mis fuerzas para, al menos, la primera semana. Y la verdad, he necesitado bastanto. Pero también me he dado cuenta que no me apetecía nada más que descansar.. estirarme en la cama, y ya. Sin más. Porque a mi estar triste me roba toda la energía... Pero vi, sólo llegar, que en realidad me había equivocado. Que tenía allí a mucha gente que no me dejaría borrar mi sonrisa, y que me pondría todas las curitas necesarias. Que no necesitaba dar explicaciones, ni ocultar mis lágrimas, ni forzar nada. Que ellos me entienden, me escuchan... y me esperan, hasta que vuelva a ser, algo cambiada, pero la de antes.

Y sólo por ellos, vuelvo a estar aquí. Cambiada como nunca, y la misma de siempre.


amG

Y un día, te despiertas de nuevo..

Parece ser que sólo me acuerdo de este blog, cuando veo actividad en otros. Aunque la verdad, en esta circunstancia, no sé por qué no pensé en acudir aquí...

Mentira, en realidad sí que lo sé. Por mucho que hayan avanzado las tecnologías, por muchos blogs y muchas redes sociales que pueda tener... Nunca nada conseguirá arrancarme de forma más efectiva mis secretos que una hoja de papel en blanco. A pesar de escribir mucho menos de lo que debiera, y aún menos de lo que necesito... La sensación es irremplazable, única.. y muchísimo más inspiradora. Al menos, para mí.

En cualquier caso. Pasemos a mis sentimientos, que al fin y al cabo, es mi blog, y quiero hablar de mí.

No lo consigo. Lo intento, respiro, cierro los ojos, pienso, me mentalizo... Y sin embargo, me cuesta tanto sonreir. Tanto. Mis comisuras de los labios parecen tener una pesa en cada lado, tirando para abajo... Y lo único que consigo son agujetas por esforzarme.

Pero en los días que corren, ¿quién puede permitirse estar triste? Y más por una razón tan pelotuda. Debería estar irradiando felicidad: no hay que estar triste por haberte sido concedida la oportunidad no sólo de ser feliz, si no que además, serlo de una forma totalmente nueva.

Pero duele tanto...

Una calle, un recuerdo repentino, una canción, un detalle, un color, cualquier cosa... Y te desborda el sentimiento, y no puedes evitar pensar en aquello terminó.. y te brotan las lágrimas sin que te des cuenta ni puedas evitarlo...

Y, en el fondo, lo agradeces. Porque esas lágrimas te recuerdan que no fue un sueño...



amG