martes, febrero 21, 2012

Change.

Es curiosos el paso del tiempo.

Miro atrás, y no veo más que una sucesión de contradicciones. Hoy sonríes, mañana lloras. Pero si observas, si observas fijamente, ves una pauta en tu comportamiento.

Me acuerdo, que durante años, cuando llegaba la época navideña, hacía una de mis queridas listas. Esas a las que le he ido tomando cariño a lo largo de mi vida. Esta lista en concreto era de todas aquellas personas a las que consideraba amigas. O, más infantilmente, todas aquellas personas en las que pensaba cuando quería hacer regalos -regalos que nunca llegué a dar, teniendo en cuenta mi edad y economía. Y cada año, incluso siendo tan pequeña, me asombraba cómo había variado mi lista en comparación a la anterior. No lo entendía. Cada vez que la hacía, estaba convencida que las personas cuyo nombre escribía, quedaban atrapadas en la hoja de papel, y se hacían prisioneras de mis sentimientos. Qué inocente era..

Sin embargo (cómo adoro estas palabras... la mejor introducción a la contradicción de un pensamiento), no iba tan desencaminada. Siempre estaban aquellos que hacían caso de mis sentimientos, y un hilo invisible les ataba a esa lista.. Durante muchos años, estuvieron ahí. Y mucho siguen.

Dejé de hacer esa lista. No me preguntó el por qué, porque no sabría encontrar una respuesta. Pero cada vez que se acercan las fechas navideñas, retumba el eco de esa lista, y me pongo a pensar en todas aquellas personas importantes en mi vida. Definitivamente, no iba mal encaminada. Era demasiado pequeña para entender que las relaciones cambian, evolucionan, crecen.. y en muchas ocasiones, mueren. Queriendo o sin querer, pero el paso del tiempo no perdona a los débiles. Pequeña para entender, que se necesita más que unos peluches, una pelota o una barbie para establecer una relación.. y que por eso cambiaba la gente de mi lista.

Ahora, soy lo suficientemente mayor para entender que esa lista, la hagas a la edad que la hagas, seguirá variando, aunque no al mismo nivel. Porque ahora elegiré con mucho más cuidado la gente de esa lista.. ya que ahora sé con mayor exactitud la sutil diferencia entre el amor condicional y el incondicional.. siendo éste último, la amistad verdadera -según una de las miles de mis teorías- y sabría a quien querría en la lista, y quién no. Gracias a este matiz, puedo decir que la lista tiene cada vez más adeptos.. y que los veteranos siguen en su puesto, sin abandonar su posición en ningún momento.



Al final, te das cuenta -recordando y reviviendo esta pequeña costumbre- que la que más cambia de la lista, eres tú.



amG

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