Dicen. Siempre dicen, y nadie en realidad para a escuchar lo que dice. En fin. Dicen: regalad abrazos y besos, que son gratis. GRATIS.
Esta palabra. Esta palabra que será la perdición del mundo, por muy bonita que suene.
¿Qué asociaciamos con gratis? ¿O mejor dicho, qué no asociaciamos con gratis?
Algo "no gratis" vendría a ser algo que cuesta, algo con un precio. Pero aquí entraríamos en un bucle sin fin, en el que pregunto.. ¿Costar qué? Y ¿qué precio?
En un mundo donde no existe otra dimensión que la material, y la ley de vida es compra, compra y vuelve a comprar.. Obviamente, este coste se convierte, automáticamente, en un precio en metálico por una cantidad [in]definida de dinero. Así que un abrazo es, igual que un beso, gratis. Porque obviamente (o no tan obviamente) nadie te cobra ni un duro por un beso y un abrazo.
Y sin embargo. Sin embargo. (Definitivamente, cuánto me gusta esta conjunción).
Das un abrazo. Un beso. Lo que cuesta. Cuesta acordarse, cuesta apreciarlo, cuesta pensarlo, cuesta querer hacerlo. Pero sobre todo, cuesta hacerlo. Gente que predica que es gratis, y a pesar de ello, es incapaz de dar más que besos de compromiso.
Y lo que ganas. Otro verbo de la relación que tenemos con el consumismo. Si no gano, no ha servido de nada. No sólo gana el que recibe el beso. Ganas. Ganas alegría, ganas amor, ganas ilusión. Ganas la certeza de haber hecho feliz a alguien. Ganas felicidad.
Precios al por mayor. Así que regala, regala besos. Que es verdad que tienen coste, pero no afectarán a tu bolsillo. Puedes quedarte tranquilo. Disfruta. Disfruta de lo que el mundo material no puede ofrecerte.
Los besos y abrazos son todo menos gratis. De hecho, a veces, cuestan tan caros...
No hay comentarios:
Publicar un comentario