martes, febrero 07, 2012

Y un día, te despiertas de nuevo..

Parece ser que sólo me acuerdo de este blog, cuando veo actividad en otros. Aunque la verdad, en esta circunstancia, no sé por qué no pensé en acudir aquí...

Mentira, en realidad sí que lo sé. Por mucho que hayan avanzado las tecnologías, por muchos blogs y muchas redes sociales que pueda tener... Nunca nada conseguirá arrancarme de forma más efectiva mis secretos que una hoja de papel en blanco. A pesar de escribir mucho menos de lo que debiera, y aún menos de lo que necesito... La sensación es irremplazable, única.. y muchísimo más inspiradora. Al menos, para mí.

En cualquier caso. Pasemos a mis sentimientos, que al fin y al cabo, es mi blog, y quiero hablar de mí.

No lo consigo. Lo intento, respiro, cierro los ojos, pienso, me mentalizo... Y sin embargo, me cuesta tanto sonreir. Tanto. Mis comisuras de los labios parecen tener una pesa en cada lado, tirando para abajo... Y lo único que consigo son agujetas por esforzarme.

Pero en los días que corren, ¿quién puede permitirse estar triste? Y más por una razón tan pelotuda. Debería estar irradiando felicidad: no hay que estar triste por haberte sido concedida la oportunidad no sólo de ser feliz, si no que además, serlo de una forma totalmente nueva.

Pero duele tanto...

Una calle, un recuerdo repentino, una canción, un detalle, un color, cualquier cosa... Y te desborda el sentimiento, y no puedes evitar pensar en aquello terminó.. y te brotan las lágrimas sin que te des cuenta ni puedas evitarlo...

Y, en el fondo, lo agradeces. Porque esas lágrimas te recuerdan que no fue un sueño...



amG

No hay comentarios:

Publicar un comentario