Empecé a escribir este blog en un momento de cambio en mi vida. Empezaba la Universidad. Con mayúscula. Esa que te venden como la mejor etapa de tu vida. Esa que te hace descubrir quién eres, de dónde vienes, y hacia dónde vas. Mejores amigos, mejores viajes, mejores sentimientos, mejores todo.
Justo al empezar, dudé de todo. Tenía tantas ganas... Y ahí estaba yo, temblando, mirando ese edificio donde iba a prácticamente vivir los próximos cuatro años.. y yo sin saberlo. Tenía tantas ganas. Tengo que admitir que el primero curso no fue para nada como me esperaba. ¿Dónde estaban esas fiestas inolvidables, esos amigos increíbles, esas risas despreocupadas? Yo sólo quería volver a casa, y encontrarme con mis amigos de verdad, y disfrutar con ellos. No tenía más unión que las clases, y alguna que otra risa, y un montón de gente perdida a mi alrededor. Y cuando digo perdida, lo digo por algo, porque cómo han cambiado las cosas desde entonces...
Justo al empezar, dudé de todo. Tenía tantas ganas... Y ahí estaba yo, temblando, mirando ese edificio donde iba a prácticamente vivir los próximos cuatro años.. y yo sin saberlo. Tenía tantas ganas. Tengo que admitir que el primero curso no fue para nada como me esperaba. ¿Dónde estaban esas fiestas inolvidables, esos amigos increíbles, esas risas despreocupadas? Yo sólo quería volver a casa, y encontrarme con mis amigos de verdad, y disfrutar con ellos. No tenía más unión que las clases, y alguna que otra risa, y un montón de gente perdida a mi alrededor. Y cuando digo perdida, lo digo por algo, porque cómo han cambiado las cosas desde entonces...
Y cambiaron, para bien, y para inmejorable. Miro ahora, y creo que el estereotipo de la "época universitaria" que te venden es una trola como una casa. Por decirlo de forma basta, y real. Es muy americano eso de las fraternidades, de las "mejores" amigas, de las fiestas hasta la inconsciencia, y de clases donde los alumnos hacen callar a los profesores.
Lo que yo me he encontrado es un grupo de gente, un grupo de gente que si los dejaras en una sala, oscura, fría, sin saber donde está la salida, brillarían con tanta fuerza que iluminarían esa habitación, ya no sentirías frío, y encontrarían la salida, sin dejar a nadie atrás.
Esa es la clase de gente que me he encontrado. Gente especial, con una luz que no la tienen muchos. Gente variopinta, graciosa, seria, cariñosa, menos cariñosa... Personas que te alegran sólo pensar en ellas, personas que te han hecho encontrarte a ti mismo. Amigos.
Y son ellos los que ahora, en momentos decisivos de mi vida, en los momentos en los que ando perdida, en las que no sé que camino escoger, me ayudan... no me guían, porque cada uno tiene su camino, pero están a mi lado, y me ayudan a encontrar esa luz que tenemos que a veces parpadea. Y son ellos los que hacen que la vida universitaria valga la pena, nada más.
Miro nuestra historia juntos, y pienso en lo que hemos vivido. Quizás desde fuera no parezca nada -pero desde dentro, lo ha significado todo. Estamos en el principio del fin de esta etapa. El último año. Un año muy diferente. Un año especial. Pero no dudo que si el camino nos ha traído hasta aquí, haga que nos perdamos ahora. Miro, y veo que aún queda mucha historia por contar...
a todos aquellos que se den aludidos, aunque como siempre, no lo vayan a leer. A los que saben que les considero especiales. A ellas. A esas personas que saben que, estén dónde estén, tienen una amiga.
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