... en los que la melancolía tiñe tu vida. Hace poco ya apretaba: hoy, vuelve a hacerlo. Echar de menos es la sensación feliz más triste del mundo.
Sobre todo cuando sonríes al pensar en una persona que está lejos, y echas de menos el sonido de su risa, o su abrazo, o su palmadita en la espalda. Su arranques repentinos de hacer locuras, su mimos, su cariño. Su sangre, su aliento. Sus recuerdos contigo, y las historias que tiene que contarte.
Que corto el amor, y qué largo el olvido.
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