Estoy aquí sentada, escuchando Corazón de Mimbre de Marea. Y como la mayoría de todo lo que captan mis sentidos, me recuerda a ti.
Es tarde y, sin embargo, nadie duerme. Estoy sola, pero no me siento sola. Nunca me siento sola, y eso es en gran medida gracias a ti. Siempre he tenido esa suerte. Tengo tendencia a decir que la persona que tiene hermanos siempre va a saber que no está sola en el mundo. Pero me di cuenta hace tiempo que no se reduce sólo a lazos de sangre. Mientras haya alguien que sonría cada vez que piensa en ti, nunca estás sola. Mientras alguien te tenga en su recuerdo, en alguno de los miles que recaudamos a lo largo de la vida, no estás sola. Mientras hayas hecho sonreir a alguien, no estás sola. Y es por eso que siempre me siento acompañada, esté donde esté. Y será por eso que me extraño cuando la gente me dice si no es triste vivir sola.
Pero no era esto lo que quería decirte. Porque a pesar de no sentirme sola, si echo de menos, y mucho. Más de lo que imaginaba, y más cosas de las que imaginaba. Más gente de la que imaginaba.
Es típico escribir largas cartas de despedida, o de sentimientos profundos cuando va a haber un cambio en tu vida. Yo sin embargo me fui sin apenas decir adiós, y te dije en su momento, que cuando llegara el momento, te escribiría. Y creo que ha llegado el momento (en realidad, miento. El momento llegó en el instante en el que fui consciente, en el avión, que ya no había marcha atrás. Pero eso también es otra historia, otra de las muchas que tengo que contarte).
Y la cosa sería preguntar, ¿por qué no te escribo un e-mail, o un mensaje, o algo más privado? La respuesta es simple: no me apetece. Esto no es tan público (debo de tener una media de cero lectores anuales), y ahora mismo estoy inspirada para escribir en el blog.
Será la canción... Será que llevo toda la tarde viendo una serie que odias que vea. Será que soy feliz, y odio no poder compartirlo contigo. Será que me apetece tener una conversación que sólo tú y yo sabemos tener. Será que han pasado exactamente dos meses sin verte. Será el aire o que estoy ñoña. No sé que será, pero la cuestión es que te quisiera aquí, y ahora.
No te voy a decir que me he dado cuenta lo importante que eres en mi vida, y que no me imaginaba lo mucho que te iba a echar de menos... más que nada, porque sería mentira. Era total y absolutamente consciente. Sé lo importante que eres, y sabía cuanto te iba a echar de menos. Y sabía exactamente que absolutamente todo iba a traerte a mi mente (y efectivamente, así fue y sigue siendo).
Simplemente creo que te debía esto. Bueno, te debo esto y mucho más, pero ya me entiendes. Tú siempre me entiendes. Incluso a un oceáno de distancia. Porque en el fondo, las dos sabemos que eso no es nada. Siempre voy a volver a ti. Pase lo que pase, me vaya donde me vaya. Nunca vas a estar demasiado lejos.
..después, de todos estos años...
amG

Es tarde y, sin embargo, nadie duerme. Estoy sola, pero no me siento sola. Nunca me siento sola, y eso es en gran medida gracias a ti. Siempre he tenido esa suerte. Tengo tendencia a decir que la persona que tiene hermanos siempre va a saber que no está sola en el mundo. Pero me di cuenta hace tiempo que no se reduce sólo a lazos de sangre. Mientras haya alguien que sonría cada vez que piensa en ti, nunca estás sola. Mientras alguien te tenga en su recuerdo, en alguno de los miles que recaudamos a lo largo de la vida, no estás sola. Mientras hayas hecho sonreir a alguien, no estás sola. Y es por eso que siempre me siento acompañada, esté donde esté. Y será por eso que me extraño cuando la gente me dice si no es triste vivir sola.
Pero no era esto lo que quería decirte. Porque a pesar de no sentirme sola, si echo de menos, y mucho. Más de lo que imaginaba, y más cosas de las que imaginaba. Más gente de la que imaginaba.
Es típico escribir largas cartas de despedida, o de sentimientos profundos cuando va a haber un cambio en tu vida. Yo sin embargo me fui sin apenas decir adiós, y te dije en su momento, que cuando llegara el momento, te escribiría. Y creo que ha llegado el momento (en realidad, miento. El momento llegó en el instante en el que fui consciente, en el avión, que ya no había marcha atrás. Pero eso también es otra historia, otra de las muchas que tengo que contarte).
Y la cosa sería preguntar, ¿por qué no te escribo un e-mail, o un mensaje, o algo más privado? La respuesta es simple: no me apetece. Esto no es tan público (debo de tener una media de cero lectores anuales), y ahora mismo estoy inspirada para escribir en el blog.
Será la canción... Será que llevo toda la tarde viendo una serie que odias que vea. Será que soy feliz, y odio no poder compartirlo contigo. Será que me apetece tener una conversación que sólo tú y yo sabemos tener. Será que han pasado exactamente dos meses sin verte. Será el aire o que estoy ñoña. No sé que será, pero la cuestión es que te quisiera aquí, y ahora.
No te voy a decir que me he dado cuenta lo importante que eres en mi vida, y que no me imaginaba lo mucho que te iba a echar de menos... más que nada, porque sería mentira. Era total y absolutamente consciente. Sé lo importante que eres, y sabía cuanto te iba a echar de menos. Y sabía exactamente que absolutamente todo iba a traerte a mi mente (y efectivamente, así fue y sigue siendo).
Simplemente creo que te debía esto. Bueno, te debo esto y mucho más, pero ya me entiendes. Tú siempre me entiendes. Incluso a un oceáno de distancia. Porque en el fondo, las dos sabemos que eso no es nada. Siempre voy a volver a ti. Pase lo que pase, me vaya donde me vaya. Nunca vas a estar demasiado lejos.
..después, de todos estos años...
amG

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