¿Cómo evitar que el corazón te lata a cien por hora cuando ves a esa persona? ¿Cómo evitar que duela cuando no te quieren? ¿Cómo controlar la sensación de vacío y el eco de tu pecho cuando te han decepcionado? ¿Cómo parar la sensación de que te va a explotar el pecho cuando eres feliz?
La respuesta es simple, no se puede. Queremos controlar nuestro cuerpo, y sin embargo, con una risa traviesa y una sonrisa pícara, el cuerpo se ríe de nosotros y nos traiciona. Temblamos, nos sonrojamos, sonreimos, lloramos... y no podemos controlarlo...
Y la verdad, ¿quién quiere controlar nada?
Duele llorar, pero no podemos evitar que corran las lágrimas, y no hay una sonrisa más bonita y sincera que la que sale desde lo más profundo del alma, aquella que hace que tus ojos brillen sin que puedas evitarlo.
No es malo que después de un día agotador -o no tan agotador-, después de estar todo el día intentando gobernar de forma correcta nuestra vida, estirarse en la cama y dejarse llevar por los sentimientos. Dejar que hagan lo que tengan que hacer, y poder, de esta forma.. dormir tranquila.
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El viento se lleva los malos sentimientos... Aires de cambio.
amG
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