miércoles, noviembre 18, 2009

nunca quise hacerte daño.

La letra de una gran canción. Una sonrisa de un desconocido -o no tan desconocido-. El silencio mientra duerme alguien a quien quieres. El ruido en una habitación llena de amigos.


Se sentó al lado de la ventana, mirando como la lluvia teñía de borroso el cristal. Escuchó las gotas del cielo caer, resonando en el silencio frío que se oye siempre que estás sola en casa y llueve. El calor que desprendía su cuerpo empañaba la ventana, mientras que el frío que desprendía la ventana le ponía la piel de gallina a ella. En algún momento, suspiró. El aire de su boca dejó una mancha en la ventana. Miles de recuerdos de infancia le llenaron la mente, y para recordarlos, recortó un corazón ardiente en el frío del cristal.

Su mente siguió recordando, hasta que llegó al presente. Algunos viejos amigos, algunos nuevos. Buenos y malos momentos. Barcelona, salones, bares, cafés, fiestas, discotecas, playas y montañas. Toda una serie de fondos con los mismos protagonistas. Ella, acompañada de sus amigos. Y de todos queda únicamente el recuerdo dulce recordado con nostalgia, un deseo mixto entre volver al pasado y revivir esos momentos, o adelantar el tiempo para vivir nuevos recuerdos.

Estaba sola en su casa. y se sintió, de repente, sola en todo el mundo. Y aún así, sonrió. Porque en realidad, nunca estaría completamente sola. Porque vayas donde vayas, siempre te acompañan tus recuerdos. Y en los recuerdos, estan siempre tus amigos.


porque de muchas más grandes hemos salido,

amG


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