Gente que viene, gente que va. Personas que te son indiferentes, personas que te marcan.
Sales del metro. La gente pasa por tu lado sin prestarte atención. Una más entre la masa. El bullicio tan reconocible del centro de esa ciudad. No conoces a nadia y sin embargo, los conoces a todos. Miras a tu alrededor buscando pero no encuentras a la persona que buscas. Sacas el mp3, cambias de canción. Te diriges al muro más cercano mientras cambias la música por el móvil. Perdida para avisar que tú ya has llegado. Disfrutas la canción mientras miras a todas las personas sin rostro. Y de repente, entre la borrosa silueta de la gente, ves una cara definida. Un brillo de ojos especial. Sonríes, y te devuelven la sonrisa. O a lo mejor sonrió ella antes, y eres tú la que devuelve la sonrisa. Te levantas y te quitas tu banda sonora, aunque hay otra que suena en tu interior. Te acercas y el tiempo se detiene mientras abrazas a esa amiga que llevas tanto tiempo sin ver. O a lo mejor la viste hace poco, pero el tiempo se ha hecho eterno. ¿Acaso importa?
Ya no importa nada. Ni el ruido, ni la gente, ni el origen, ni el destino. Porque vuestra conversación es más importante que el resto del mundo. Y todo parece encajar a la perfección.
A mis amigas.
amG
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